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Ante
todo conviene aclarar que el concepto de "reuma"
no existe en los libros de medicina, es decir, no hay ninguna enfermedad
o dolencia del aparato locomotor que reciba el nombre de "reuma".
Lamentablemente la sociedad, no sin la ayuda de los médicos, ha agrupado
bajo el nombre de "reuma" o "reumatismo"
a todo el conjunto de dolencias o molestias relacionadas con el aparato
locomotor, quizá como consecuencia del desconocimiento de su distinta
naturaleza y la creencia en una causa común para todas ellas.
Pongamos
un ejemplo para verlo más claro. Decir tengo "reuma"
sería parecido a decir tengo "digestivo"
o tengo "cardio".
Sin embargo, cualquiera de nosotros se quedaría perplejo o, como mínimo,
extrañado si alguien le dijera: he ido al
médico y me ha dicho que tengo "digestivo";
e inmediatamente intentaría aclarar si nuestro interlocutor está de
broma o padece una gastritis, una úlcera, piedras en la vesícula o tiene
una hernia en la ingle. Es decir, la gente sabe que existen diferentes
enfermedades del aparato digestivo y que el especialista del aparato
digestivo, también llamado gastroenterólogo, es un médico especialmente
entrenado en el correcto diagnóstico y tratamiento de todas ellas.
Precisamente por ello la mayoría de nosotros recomendaríamos a una
persona aquejada de una dolencia gastrointestinal que consultara con un
especialista del aparato digestivo para averiguar el nombre de su
dolencia, su pronóstico y su correcto tratamiento. Aunque, no cabe duda,
que todos nosotros sentiríamos cierta inquietud, angustia o desazón si
después de realizar un interrogatorio detallado, un examen físico,
diversos análisis y algunas pruebas diagnósticas el especialista no nos
diera algún tipo de explicación sobre el diagnóstico de nuestra
dolencia. A buen seguro, no nos conformaríamos con una opinión como la
siguiente: "Usted tiene digestivo";
exigiríamos algo más concreto y en caso de no obtenerlo probablemente
consultaríamos con otro especialista.
Entonces,
si el "reuma"
no existe, ¿qué tiene nuestro familiar, amigo o conocido que se queja de
dolor en el cuello, la espalda o la rodilla? Posiblemente algún tipo de
dolencia o enfermedad del aparato locomotor, también llamadas
enfermedades reumáticas, cuyo diagnóstico convendrá establecer. Existe
más de un centenar de enfermedades diferentes del aparato locomotor. La
reumatología es la especialidad que se ocupa de las enfermedades del
aparato locomotor. El médico especialista en las enfermedades del
aparato locomotor es el reumatólogo. |
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1 -
¿Qué importancia tiene esto?.
2 - Las enfermedades
reumáticas.
3 - ¿Cómo se
manifiestan las enfermedades del Aparato Locomotor?
4 - ¿Cómo se
diagnostican?
5 - ¿Debo acudir al
Reumatólogo o al Traumatólogo? |
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¿QUE
IMPORTANCIA TIENE ESTO? |
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Mucha,
pues supone un cambio radical de actitud ante cualquier molestia o
dolencia relacionada con las articulaciones y el aparato locomotor.
Afirmar que alguien padece "reuma"
o "reumatismo"
supone hacer siempre un diagnóstico equivocado, y, lo que es aún peor,
puede conducir a desistir en la búsqueda del diagnóstico correcto o
provocar actitudes erróneas como no dar importancia a esos dolores de
espalda o rodilla o creer que no existe tratamiento para nuestras
molestias. Nada más simple que no admitir lo que, de hecho, no existe. Por
el contrario, si comprendemos que el "reuma"
no es una enfermedad concreta ni un diagnóstico correcto, seguiremos
buscando y no estaremos tranquilos hasta averiguar el nombre de la
dolencia que padecemos. |
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LAS ENFERMEDADES REUMÁTICAS |
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Las
enfermedades reumáticas del aparato locomotor, también denominado sistema
musculoesquelético, se caracteriza por la aparición de alteraciones en uno
o varios de los elementos que forman el aparato locomotor, es decir, los
huesos, las articulaciones, los músculos, los tendones y los ligamentos.
Como ya se ha comentado existen más de un centenar de enfermedades
reumáticas diferentes como consecuencia de las distintas formas de
enfermar del aparato locomotor. Por ejemplo, el cartílago articular se
puede convertir en una superficie irregular, perder su capacidad de
amortiguación y sufrir un proceso de desgaste. Es lo que se conoce con el
nombre de Artrosis, más frecuente en las articulaciones que soportan peso
como la columna, las rodillas y las caderas, o que han estado sometidas a
un uso repetido, como las manos de los agricultores. A veces el problema
es una hinchazón articular persistente, de causa desconocida, como en la
Artritis Reumatoide, o ataque súbitos de hinchazón articular con intenso
dolor como ocurre con la Gota y que obedece a un trastorno relacionado con
el ácido úrico. En otros casos son las articulaciones de la columna las
que se inflaman como en la Espondilitis Anquilosante, pues también hay
articulaciones entre los huesos de la columna vertebral.
Los
huesos, sin una causa aparente o como consecuencia de un trastorno hormonal, un tratamiento médico o alguna enfermedad pueden sufrir un proceso de descalcificación y convertirse en frágiles, con riesgo de fractura ante un
traumatismo mínimo, como ocurre en la Hosteoporosis.
También
los músculos pueden sufrir alteraciones como consecuencia de su inflamación, como pasa en las enfermedades musculares, o de una contractura prolongada, como ocurre en el tortícolis o en algunos dolores de espalda. Otras veces, el problema está en los tendones que también pueden inflamarse como en algunas personas con dolor en el hombro.
Las
articulaciones y los huesos, como otras partes del organismo, se pueden infectar ocasionando una enfermedad que seguramente requerirá un ingreso hospitalario. A veces, la enfermedad es consecuencia de un trastorno inmunológico que produce manifestaciones clínicas en otros órganos o sistemas, además de en aparato locomotor, como el
Lupus Eritematoso Sistémico. Finalmente, las enfermedades de otros órganos o sistemas, aunque parezca extraño, también pueden repercutir en el aparato locomotor y causar dolor, molestias u otro tipo de síntomas. Así sucede con algunas enfermedades de las glándulas endocrinas, la sangre, la piel, etc.
En
definitiva, las enfermedades del aparato locomotor constituyen un conjunto
muy diverso y complejo que bien justifican la existencia de un
especialista: el reumatólogo. |
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¿CÓMO
SE MANIFIESTAN LAS ENFERMEDADES DEL APARATO LOCOMOTOR? |
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El
dolor es el síntoma más
frecuente que suele localizarse en las articulaciones o alrededor de las
mismas. Puede ser pasajero o aparecer sólo con los movimientos como, por
ejemplo, en las manos al coser, en las rodillas al andar o en la espalda
al agacharse; pero también puede ser fijo y persistente, llegando a
impedir realizar los movimientos o conciliar el sueño. El dolor, a veces,
se acompaña de sensación de rigidez o entumecimiento de las articulaciones
que mejora con el movimiento. Pero el dolor también puede proceder de los
músculos, de los tendones o de otras estructuras del aparato locomotor
llegando a ser muy molesto. Los reumatólogos, mediante un cuidadoso
interrogatorio y un examen físico, son capaces de averiguar la mayoría de
las veces el origen del dolor.
Otras
veces,
las enfermedades reumáticas producen molestias, pinchazos,
sensación de pesadez, tirantez o cansancio localizado en
una zona del cuerpo (hombro, cuello, región lumbar, piernas, etc.)
o con una distribución generalizada, difusa y mal
localizada, como si estuviera implicado todo el organismo y que la
persona afectada manifiesta con una frase como: "me duele
todo" o "me levanto peor que me
acuesto".
Otro
síntoma fundamental
es
la
hinchazón o
tumefacción de las articulaciones. Es consecuencia del acúmulo de líquido
sinovial dentro de la cavidad articular y puede estar ocasionado por
multitud de procesos. Es un síntoma de clara enfermedad articular que nos
debe inducir a consultar con un reumatólogo.
Las
enfermedades del aparato locomotor también pueden producir otros síntomas como pérdida del apetito, pérdida de peso, pérdida de fuerza, debilidad, cansancio, fiebre o alteraciones en otros órganos o sistemas (piel, ojos, boca, aparato digestivo, pulmón, riñón, etc). |
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¿CÓMO
SE DIAGNOSTICAN LAS ENFERMEDADES DEL APARATO LOCOMOTOR? |
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El
diagnóstico se basa en el interrogatorio y examen físico cuidadosos. Su
reumatólogo analizará las características del dolor, su distribución, el
número de articulaciones afectadas, la presencia de hinchazón, etc.
logrando realizar un diagnóstico exacto la mayoría de las veces. En
ocasiones unos análisis pueden servir de ayuda para confirmar una
enfermedad ya sospechada durante el interrogatorio o para seguir la
evolución de un enfermo.
Igual
que no hay "reuma",
sino enfermedades reumáticas, tampoco hay pruebas reumáticas, sino pruebas
de laboratorio que ayudan a confirmar o descartar alguna enfermedad del
aparato locomotor. Volviendo a nuestro ejemplo anterior, diagnosticar "reuma"
mediante un análisis de sangre sería lo mismo que diagnosticar "digestivo"
o "cardio" con una prueba de
laboratorio. Por lo que expresiones tan comunes pero desafortunadas como
"tengo unas pruebas reumáticas positivas", "el análisis me da un reuma de
tres cruces", o parecidas, producen gran confusión. A menudo el profano
tiene una excesiva fe en las pruebas de laboratorio ignorando que la clave
está en los conocimientos del médico que nos atiende y no en los
resultados de un análisis o de cualquier otra prueba diagnóstica.
Otras
pruebas como las radiografías, la resonancia y demás técnicas, son útiles en algunos casos, si bien la mayoría de las veces no son necesarias o añaden poco al diagnóstico clínico ya realizado antes de pedirlas. |
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¿DEBO
ACUDIR AL REUMATÓLOGO O AL TRAUMATÓLOGO? |
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El
reumatólogo, por su formación y experiencia, es el médico más adecuado
para enfrentarse con el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del
aparato locomotor. Quizá alguien esté pensando, ¡anda, pues yo creía que
el médico de los huesos y las articulaciones era el traumatólogo! Por
decirlo de una forma sencilla, el reumatólogo es el médico del aparato
locomotor y el traumatólogo es el cirujano del aparato locomotor.
Los
cirujanos ortopédicos y traumatólogos operan las articulaciones gravemente
dañadas y colocan prótesis con excelentes resultados. Además, tratan las
fracturas, los esguinces y otras lesiones traumáticas. Su formación y
entrenamiento está especialmente orientado hacia el tratamiento
quirúrgico, afortunadamente innecesario para la mayoría de las
enfermedades del aparato locomotor.
El
reumatólogo, en cambio, es el médico especialmente entrenado en el
diagnóstico y tratamiento de las enfermedades reumáticas. Para
diagnosticar y tratar un dolor de cabeza nadie consultaría en primer lugar
con un cirujano del sistema nervioso, es decir el neurocirujano, sino que
buscaría la ayuda de un médico especialista en enfermedades del sistema
nervioso, el neurólogo. De la misma forma, ante la sospecha de una
dolencia o enfermedad reumática o del aparato locomotor debemos acudir en
primer lugar al reumatólogo.
El
médico de cabecera, al igual que ocurre con procesos de otros aparatos y
sistemas, puede diagnosticar y tratar con eficacia muchos de los problemas
más comunes relacionados con el aparato locomotor. La mayoría de las veces
será el mismo médico de cabecera quien nos recomiende acudir al
reumatólogo cuando la situación así lo requiera.
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Sociedad Española de Reumatología |
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